Mis inicios se remontan a los 15 años, impulsado por una curiosidad insaciable por entender cómo funcionaban las cosas. Fue la época de los primeros experimentos con Arduino, soldando componentes en mi habitación y aprendiendo lógica de programación a base de prueba y error.
Uno de mis primeros logros fue el desarrollo de una "Maceta Inteligente" con sistema de autorriego. Utilizando sensores de humedad y bombas de agua recicladas, logré automatizar el cuidado de plantas, demostrando desde temprano mi interés por la domótica y la resolución de problemas cotidianos mediante hardware.
En medio de la incertidumbre global de la pandemia, identifiqué una oportunidad única: la interrupción de las cadenas de suministro tradicionales. Así nació mi primera operación de manufactura aditiva, no como un hobby, sino como una respuesta industrial ágil para la fabricación de piezas y repuestos.
Lo que comenzó con una sola impresora creció rápidamente hasta convertirse en una granja de impresión 3D. Me especialicé en brindar soluciones a problemas de stock, diseñando y manufacturando componentes funcionales que la industria no podía importar, validando el poder de la manufactura aditiva descentralizada.
Durante 5 años (2020-2025), me desempeñé como Docente de Robótica en el Colegio Buenos Aires y en Proyecto EMC. Diseñé e implementé planes de estudio integrando electrónica, programación e impresión 3D, cerrando la brecha entre la teoría técnica y la práctica real para alumnos de primaria y secundaria.
Esta experiencia fue reveladora: viví en carne propia las dificultades que enfrentan las instituciones con su infraestructura IT. Entender el "dolor" de los educadores ante la tecnología fallida fue la semilla que luego germinaría en Morpholar, mi consultora EdTech.
El proyecto del "Llavero SUBE" marcó un hito mediático. Aplicando ingeniería inversa, disolví químicamente tarjetas de transporte para extraer sus chips RFID y rediseñé sus antenas con bobinas de cobre a medida, manteniendo la frecuencia exacta de 13.56 MHz.
El resultado fue un dispositivo wearable, resistente al agua y un 80% más compacto. La innovación se viralizó instantáneamente en redes y medios nacionales como Clarín, demostrando cómo la ingeniería de hardware puede mejorar la experiencia de usuario cotidiana.
Hoy tengo dos empresas activas. Con Morpholar doy soporte técnico especializado a colegios. Con Industrias Facha, junto a Flor, fabricamos productos físicos en impresión 3D y diseño.
Además soy voluntario en el Parque del Maldonado, una iniciativa vecinal para transformar un predio ferroviario de 6 hectáreas en Palermo en un bosque urbano.
Empresas activas operando en educación y manufactura digital.
Creamos objetos físicos que resuelven problemas reales — desde productos de catálogo propio hasta soluciones a medida para empresas.
Por un lado, desarrollamos productos propios con diseño original: cosas que no encontrás en ningún lado porque las hacemos nosotros desde cero.
Por otro lado, trabajamos con empresas que necesitan objetos físicos pensados, bien terminados y producidos con criterio. Si tenés una necesidad concreta, la convertimos en un objeto real.
Morpholar es nuestra respuesta a la necesidad de modernización en el sector educativo. Somos un equipo de expertos dedicados a diagnosticar, reparar y optimizar la infraestructura tecnológica de colegios e instituciones, garantizando que la tecnología sea un puente y no una barrera.
Ofrecemos soluciones integrales que van desde la configuración de servidores y redes seguras, hasta el mantenimiento de hardware en las aulas. Nuestro objetivo es que los educadores puedan concentrarse en lo que mejor saben hacer: enseñar, sobre una base tecnológica sólida y confiable.
Lo que hago cuando no estoy facturando.
Iniciativa vecinal para transformar un predio ferroviario de 6 hectáreas en Palermo en un bosque urbano y parque público. La Ley N° 4.477 ya obliga a destinar el 65% del terreno a espacio verde.
@parquedelmaldonado